ENTRE EL CIELO Y EL INFIENO

 


Oscuro lazo de niebla, tapiado junto al barranco

Como fue que no lo viste que estrella andabas mirando

En el fondo del abismo ni una voz para nombrarlo

Solito se fue muriendo, mi caballo, mi caballo

El alazán

Esta búsqueda infinitamente vigente del Bien en el pasado, hoy se ha escurrido como agua entre los dedos.

Esta correlación eternamente analizada, se entronca íntimamente con la lucha entre la Tierra (el Bien) y el Mar (el Mal).

Hoy todo se ha vuelto confuso, hasta de donde debemos buscar el alivio, la nebulosa esconde una licuación infame.

Es como si nos dirigimos raudamente a un largo y lúgubre túnel. Al entrar, el Cristo crucificado nos alienta y nos mueve a cargar con nuestra cruz. Cruzamos el túnel y al emerger del mismo, el panorama es alborada de éxitos y hedonismo, la imagen del Cristo doliente ya no está, ha sido superado, ahora el júbilo y el gozo terrenal invaden el cuerpo y el alma de los seres humanos. Todos hermanados, orientados hacia adelante, sin penas, hermanados en el futuro, desterrando el sacro pasado.

La mirada hacia arriba está vedada, densos nubarrones nos niegan la contemplación a lo alto, debemos contentarnos con el hacia adelante, y frondosos carteles nos dicen, solo eso, que somos los culpables – los seres humanos – de la afrenta que le hacemos a la Madre Tierra.

Aceleras la marcha sobre la luminosa carretera con carteles gigantes que te van llevando como en el túnel del tiempo, pero el final del camino se vislumbra tenebroso, sombrío. 

Las gigantes carteleras, pese a la velocidad que llevas, te dejan ver beldades de este rumbo, al cual te diriges ansioso y expectante. 

Esos anuncios te van vanagloriando la Agenda 2030, el ecumenismo, la inmigración, el calentamiento global, las energías renovables, la cuarta revolución industrial, el reseteo, la economía circular, las políticas de género y quedas tan maravillado que ya no lees más.

¡El paraíso en la tierra está al alcance de la mano!

Todo se licúa y se mezcla en un amasijo indescifrable que provoca escozor al ver tantas iniquidades.

Pero, lastimosamente, son pocos los que las ven, los demás las incorporan con entusiasmo, yendo inconscientemente al despeñadero.    

                                                                                               POR Y PARA TI, AMIGO DEL ALMA

                                                                                                  HASTA EL REENCUENTRO

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

ECHAR ABAJO LAS ANTEOJERAS DE LA DEPENDENCIA

CONSUMOPATIA I

DINERO POR EL BIEN DEL HOMBRE