Una simple foto, reaviva en el alma recuerdos que perduran, a veces escondidos por las malditas premuras de la vida diaria, pero que al verla, resurgen con una fuerza infinita que te hace ver, que te hace reconocer que tienes recuerdos. Si tienes recuerdos sigues viviendo, tienes un sólido pasado, tienes presente, tienes – pese a los años – futuro, y sobre todo tienes esperanzas. Recordar a diario te hace sentir pleno, pero a su vez te permite poner en práctica un deber irrenunciable, el de recordar para agradecer. ¡Qué bueno ser humildes y agradecidos! Familiares, amigos, vecinos, servidores que en aquel tiempo lejano, formaban parte de tu familia. El pan, la leche a diario, y el canillita, una vez a la semana – los martes – venía con todas las revistas que tanto anhelabas. Luego, los recuerdos de la escuela, y sobre todo del colegio, donde amasaste los mejores amigos, mejor dicho los amigos de siempre, de la vida. Aquellos que con un simple mensaje ...